Los
derechos a la salud mental en Canadá: una perspectiva internacional
David Norman Weisstub, Julio Arboleda-Flórez
Este artículo examina el estado de las personas que sufren
tras-tornos mentales, en relación con los instrumentos internacionales
en materia de derechos humanos, y evalúa si los derechos de estas
personas son respetados en el contexto canadiense. Los autores estiman
que, aunque los sistemas de países como Canadá garantizan
la protección civil y constitucional significativa de todos sus
ciudadanos, incluyendo a aquellos que sufren de trastornos mentales,
es muy diferente en cuanto al acceso a los servicios sociales. Los autores
discuten la necesidad de corregir esta laguna. Finalmente, estiman que
es necesario vigilar la aparente disonancia entre los derechos internacionalmente
reconocidos, al cuidado adecuado y a la protección contra la
discriminación, y su aplica-ción restringida en el contexto
canadiense.
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La deliberación
ética: del estudio de caso a la ciudadanía responsable
Pierre-Luc Bossé, Paul Morin, Nicole Dallaire
Cet article se veut une contribution réflexive sur le thème
de l’éthique appliquée qui vise à alimenter les
pratiques professionnelles et interdisciplinaires. Les auteurs examinent
la démarche de délibération éthique qui
vise quatre finalités principales, soit le développement
des compétences réflexives et éthiques des professionnels,
l’élaboration, chez les professionnels, d’une structure réflexive
« éthique » facilitant la praxis professionnelle,
l’orientation et la coordination rapide de l’action ; la mise en place
d’une structure de délibération collective utile afin
d’orienter les décisions difficiles et les actions futures. Enfin,
le processus délibératif a aussi une visée évaluative
et s’avère pertinent dans les apprentissages découlant
des expériences vécues par chacun des participants.
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Trayectoria de los
sujetos en el recorrido analítico
Louise Pepin
En el recorrido analítico, no necesariamente de los tratamientos
llevados a término, sino cuando se recurre al análisis,
mínimamente a un analista como primer paso, en un momento u otro
del proceso analítico, el sujeto debe tomar una postura ética.
Los aspectos no son eviden-temente los mismos al inicio del recorrido,
en un punto decisivo o al final de un tratamiento, es decir, a su conclusión.
Sin embargo, el sujeto no puede evitar esta confrontación en
la que sólo él decide involucrarse o no en el descubrimiento
de su inconsciente. Los casos clínicos ilustran estos momentos
decisivos. En cuanto al analista, que no cede a su deseo de saber, conserva
la ética del psicoanálisis al mantenerse del lado de la
verdad y orienta su acto a fin de que el sujeto tenga acceso a aquello
que lo causa.
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Asumir el « conocimiento
» al que se tiene acceso en el momento de las consultas en salud
mental: cuestión de ética
Bernadette Colombel
El tratamiento psicoanalítico es testigo de que todas las personas
son poseedoras de un “conocimiento” acerca de lo que las
constituye en el plano psíquico. Al exterior del tratamiento
analítico, en uno o algunos encuentros terapéuticos de
salud mental, ¿puede la persona que consulta tener acceso a un
conocimiento “mínimo” acerca de ella misma? Apoyarse
en ello para orientar algunos aspectos de su vida necesita de una ética
de la responsabilidad por parte de la persona que consulta. Para hacer
que advenga ese conocimiento, el clínico necesita una concepción
del ser humano que tome en cuenta las dimensiones subjetivas de la persona.
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Ética clínica
en psiquiatría: la experiencia del Hospital Douglas
Camillo Zacchia, Jacques Tremblay
Los autores presentan un breve resumen del comité de ética
clínica del instituto universitario de salud mental al que están
incorporados, así como la evolución de su mandato en el
curso de las últimas décadas. Las principales funciones
son acerca de la consulta clínica, la influencia ejercida a nivel
de la formulación de las políticas de la institución
y la educación destinada al personal y al público en general,
en relación con la ética y la salud mental. A partir de
ejemplos y cuestiones discutidas en el seno del comité, los autores
ilustran la forma en que estas fun-ciones están interrelacionadas.
Los autores estiman que el cuestio-namiento ético ayuda a revisar
las prácticas clínicas y favorece posteriormente a mejores
prácticas en el área de la salud mental.
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La supervisión externa de equipo se incluye cada vez más
en los dispositivos a disposición de la red pública, así
como de los medios comunitarios, para contribuir al apoyo de los interventores,
desarrollar sus habilidades y mejorar las prácticas clínicas.
También desempeña un papel en el análisis de cuestiones
de ética y en la prevención de los errores deontológicos.
La supervisión de equipo implica, no obstante, su porción
de retos, específicamente en la consideración de las dinámicas
de grupo y en los mecanismos a privilegiar para que ésta pueda
ajustarse bien a las necesidades y al nivel de los interventores que
participan en ellas. Por último, el supervisor debe también
considerar sus propias responsabilidades éticas frente a sus
supervisados y frente a la clientela que recibe los servicios.
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El trastorno bipolar es un trastorno del humor relativamente severo,
caracterizado por la recurrencia de episodios tímicos maniacos
y depresivos. A pesar de los tratamientos de estabilización del
humor, una parte significativa de los pacientes experimenta recaídas
tímicas, sínto-mas intercríticos y una alteración
del funcionamiento socioprofesional. Además, una parte de los
pacientes no sigue los tratamientos propuestos. Este artículo
propone una revisión de los tratamientos psicoeducativos y cognitivo
comportamentales del trastorno bipolar (TCC). Método: Los estudios
fueron identificados por medio de una investigación Medline que
hizo el recuento de los estudios publicados entre 1971 y 2005. Resultados:
Los tratamientos psicoeducativos tienden a mejorar los conocimientos
acerca de la enfermedad, la observancia del tratamiento, la capacidad
de hacer frente a los pródromos de episodios maniacos y de reducir
los riesgos de una recaída maniaca. Las TCC tienden a reducir
los síntomas depresivos, a mejorar la observancia de los tratamientos
y a reducir los riesgos de recaídas maniacas o depresivas. Las
TCC y los tratamientos psicoeducativos comparten el mismo modelo de
la enfermedad. En consecuencia, es difícil separar claramente
el impacto de una u otra intervención. Por último, pocos
estudios se han centrado de manera específica en los pacientes
con una mala observancia de los estabilizadores del humor. Sería
importante desarrollar intervenciones más específicas
para ello. Conclusión: Los pacientes bipolares parecen beneficiarse
de las intervenciones psicoeducativas y TCC como comple-mento de los
tratamientos farmacológicos usuales. Estudios posteriores que
controlen específicamente los aspectos farmacológicos,
el grado de adhesión al tratamiento y la severidad del trastorno
podrían remediar las limitaciones de las primeras investigaciones.
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El propósito de este estudio cualitativo, exploratorio y retrospec-tivo
es comprender el proceso seguido por los compañeros que ayudan
en el momento de una experiencia con un adolescente suicida. Las entrevistas
han permitido recopilar los datos de jóvenes que han asumido
este rol. La siguiente proposición surgió del análisis
por medio de la teorización anclada: los jóvenes, percibieron
la experiencia como una misión heroica, primero estimulante,
después confrontante y finalmente enriquecedora. Tres etapas
dan cuenta de ello. La primera inicia con el acceso al estado de compañero
auxiliador y es infundida por la actitud “fervorosa” del
joven que se pone como misión salvar a un estudiante suicida.
La segunda está marcada por una cierta desilusión, después
de haber considerado los hechos que entornan la misión y haberse
implicado en un combate por “salvar” al estudiante suicida.
En la última etapa, una vez que la misión es completada,
una actitud de sabiduría surge cuando el compañero auxiliador
hace una síntesis de sus victorias y derrotas. La gran rareza
de las investigaciones sobre un tema tan discutido incita a recomendar
la realización de otros estudios.
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Es sabido que la tasa de atrición elevada en los hombres que
siguen un tratamiento por violencia conyugal constituye un problema
serio. La presente investigación intenta verificar si existe
una relación entre las variables individuales (edad, ingresos,
abuso de substancias, haber sido testigo o víctima de violencia
en la infancia), aquellas relacionadas con la pareja (ajuste diádico,
cólera, atribuciones, estilo de apego, com-portamientos violentos)
y el abandono de la terapia por parte de estos hombres. Se reclutaron
ochenta hombres inscritos a una terapia de grupo para hombres violentos
y se realizaron análisis correlacionales. Sólo la edad
del participante resaltó como correlacionada con la tasa de atrición.
Mientras más jóvenes eran los participantes, más
tendencia tenían a abandonar la terapia antes de terminar el
programa. Se discuten las implicaciones de estos resultados.
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En este artículo, los autores presentan los resultados concernientes
a la percepción y las actitudes de los médicos generales
de Québec con respecto a los pacientes que sufren de esquizofrenia
y comparan los datos obtenidos a través de una encuesta con aquellos
obtenidos gracias a 5 preguntas comunes realizadas a la población
quebequense en general. Se propuso a los médicos generales de
Québec un cuestionario corto, compuesto de 5 temas escogidos
previamente a partir de un cuestionario más largo y presentado
a la población en general. Estos temas exploran la percepción
y la actitud de los médicos en relación con la esquizofrenia.
Un poco más de mil (1,003) médicos generales (46% de las
mujeres y 54% de los hombres) respondieron a partir de una muestra aleatoria.
De los 3,500 cuestionarios enviados, la tasa de respuesta fue de 29%.
Los autores constataron diferencias significativas entre los médicos
generales y la población quebequense en general en cuanto a la
tendencia a querer ofrecer ayuda a las personas que sufren de esquizofrenia
(médicos generales = 58% comparado con la población general:
45%). Del mismo modo, un porcentaje mayor de médicos generales
(72%) dijeron sentir compasión por los pacientes que sufren de
esquizofrenia, comparado con 27% de la población en general.
Los médicos dijeron sentirse menos cómodos para discutir
abiertamente acerca de la enfermedad con un miembro de la familia si
éste sufre de esquizofrenia (26% comparado con 48%). No hubo
diferencia entre las dos poblaciones en cuanto al juicio de la severidad
de la esquizofrenia en el campo de las enfermedades, incluyendo las
enfermedades mentales.
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